sábado, 7 de mayo de 2011

Hojaldres de Astorga



Dulces, pegajosos y buenísimos!!!!  Desde que tengo uso de razón recuerdo mis vacaciones en un pueblo de León y comer estos deliciosos hojaldres.  Después el destino me trajo a vivir aquí y ahora los comemos mucho más a menudo, así que me interesé en encontrar la receta, y es espectacularmente sencilla!!  Esta mañana mis "queridísimos" hijos han decidido que las 6:30 era una buena hora para levantarse un sábado, así que dado que tenía tiempo de sobra he decidido hacerlos para desayunar y sorprender a mi marido que le encantan.  Me ha sorprendido lo sencillos que son y el buenos que quedan, casi, casi como los de Alonso.  Espero que os gusten.

Ingredientes (13-15 hojaldres)

* Una lámina de hojaldre fresco
* Un poco de mantequilla derretida
* 250 ml. de agua
* Medio kilo de azúcar
* 2 Cucharadas de miel
* Un chorrito de zumo de limón

Elaboración

Cortar la lámina de hojaldre a la mitad y pintar una de las mitades con la mantequilla derretida.  Superponer la otra mitad y apretar un poco para que se pegue.  Cortar entonces con un cuchillo muy afilado en cuadraditos de unos 4 centímetros de lado y ponemos en una bandeja de horno con papel de hornear para que no se peguen.  A continuación hay que cortar el círculo central con lo que encontréis en la cocina o fuera de ella que os sirva.  Si tenéis un descorazonador de manzanas, perfecto, pero si no, como es mi caso, utilizar el tapón de una botella o cualquier otra cosa que tenga forma redonda y sea pequeña.  Precalentamos el horno a 200º y horneamos durante unos 15 minutos con calor arriba y abajo o hasta que estén dorados.  Sacamos a enfriar a una rejilla con cuidado de no cogerlos de la parte superior para que no se despeguen las dos partes. Si se despegan no os preocupéis dado que al bañarlos luego en el almíbar se vuelven a pegar.  Mientras se enfrían preparamos el almíbar con el agua, el azúcar, la miel y el zumo de limón.  Mezclamos todo en una olla y lo ponemos a fuego fuerte hasta que empiece a subir espuma y estén todos los ingredientes disueltos perfectamente.  A continuación bajar el fuego al mínimo e ir bañando los hojaldres poco a poco.  El tiempo a dejar en el almíbar depende si os gustan más o menos jugosos.  En mi casa les gusta con mucho almíbar así que los dejé unos 30-40 segundos por lado, hundiéndolos un poco con una cuchara de madera para que se impregnen bien.  Sacamos a una bandeja con papel de horno y ¡voila!

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